A continuación comparto una reflexión personal como codirector del Máster en Medicina Estética. Durante años he organizado formaciones one-to-one en técnicas como labios, rinomodelación, PRP, toxina botulínica o marcaje mandibular, y hay algo que se repite constantemente cuando hablo con médicos que vienen a formarse: muchos sienten que en sus formaciones anteriores apenas han podido practicar.
He escuchado frases como: “En el máster no pude practicar casi nada”, “compartíamos viales”, “uno pinchaba el labio superior y otro el inferior” o “muchas veces solo veíamos al profesor”. Y siempre me hago la misma pregunta: ¿cómo puede ser?
Estamos hablando de productos sanitarios que se quedan dentro del cuerpo, de planos anatómicos delicados y, sobre todo, de seguridad del paciente. Esto no es practicar con silicona en una cabeza de goma. Esto es medicina estética real, y la formación debe estar a la altura de esa responsabilidad.
El problema de muchas formaciones en medicina estética
Los cursos one-to-one tienen un valor indiscutible. Son muy personalizados y permiten profundizar en técnicas concretas. Sin embargo, también tienen limitaciones claras: no suelen celebrarse con frecuencia y, además, no son baratos.
Por eso muchos médicos terminan encadenando formaciones aisladas a lo largo del tiempo:
- Un curso de labios ahora
- Rinomodelación cuando aparece una fecha disponible
- PRP más adelante
- Toxina botulínica en otro momento distinto
Entre una formación y otra pueden pasar meses. Y durante ese tiempo el médico no está practicando, no está cogiendo soltura y no está ganando seguridad.
Al final, lo que parecía un camino formativo más económico termina siendo mucho más costoso en tiempo, en dinero y, sobre todo, en confianza profesional.
Si un médico dedica un año a formarse, tiene que salir con seguridad real
Cuando analicé esta situación tuve claro algo fundamental: si un médico decide dedicar un año de su vida a cursar un Máster en Medicina Estética, ese año tiene que servir para salir con seguridad real.
No con dudas.
No con miedo.
No con la sensación de que todavía necesita buscar dónde practicar lo que ya debería haber aprendido.
Por eso desde el principio tuvimos algo muy claro en el modelo formativo: cada alumno debe practicar sus propios procedimientos.
- No compartir viales
- No observar desde la distancia
- No realizar media técnica
Practicar de verdad.
La importancia de trabajar con viales individuales
En nuestro programa cada alumno dispone de más de 15 viales individuales garantizados. No compartidos ni simbólicos, sino realmente individuales.
Durante la formación se trabajan las técnicas fundamentales de la medicina estética:
- Rinomodelación
- Relleno de labios
- Pómulos
- Mentón
- Marcaje del óvalo facial
- PRP facial
- PRP capilar
- Mesoterapia
- Toxina botulínica
Todo ello dentro del mismo año de formación.
Esto, por supuesto, implica una inversión mayor por nuestra parte. Significa trabajar con más producto y asumir un mayor esfuerzo organizativo. Pero para mí hay algo que está por encima de cualquier ahorro: la seguridad del paciente.
La técnica se aprende repitiendo
La técnica no se aprende solo leyendo o mirando. Se aprende repitiendo.
Siempre pongo un ejemplo sencillo: si a alguien le dan una chupona para desatascar una tubería pero nadie le explica cómo utilizarla, se queda mirando el desagüe pensando:
- ¿Con cuánta fuerza?
- ¿En qué ángulo?
- ¿Cuántas veces?
En medicina estética sucede algo parecido. Si un médico no ha repetido la técnica, si no ha sostenido la jeringuilla con sus propias manos y si no ha sentido el plano anatómico, no puede improvisar el día que tiene a un paciente delante.
La seguridad clínica nace de la repetición supervisada.
La experiencia clínica también forma parte de la enseñanza
Hay otro aspecto que considero fundamental en la formación: la experiencia clínica real.
En nuestro equipo todos trabajamos diariamente en consulta, en medicina estética y cirugía plástica. Y eso significa que hemos vivido situaciones que también forman parte del aprendizaje.
- A todos se nos ha caído un párpado alguna vez
- A todos se nos ha encapsulado un ácido hialurónico
- Todos hemos tenido que gestionar edemas, asimetrías o situaciones inesperadas
Y eso también se enseña.
No mostramos únicamente la técnica perfecta, sino también cómo actuar cuando algo no sale exactamente como esperábamos. Porque esa es la realidad de la práctica clínica.
Tres cosas que definen nuestro modelo formativo
Como codirector del Máster en Medicina Estética, hay tres aspectos del programa que me hacen sentir especialmente orgulloso:
- Que cada alumno practique de verdad, con viales individuales y en un entorno clínico real
- Que enseñemos no solo la técnica ideal, sino también el manejo de las complicaciones que todos los profesionales hemos tenido que afrontar alguna vez en consulta
- Que el programa esté construido por profesionales que trabajan cada día en medicina estética y cirugía plástica, no desde la teoría, sino desde la práctica real
Máster para construir la base, formación avanzada para especializarse
También quiero aclarar algo importante: los cursos one-to-one no son el enemigo. Todo lo contrario.
Son una herramienta excelente cuando el médico ya tiene una base sólida. Son ideales para perfeccionar una técnica concreta, profundizar en determinados procedimientos o especializarse en abordajes avanzados.
Pero el one-to-one no debería ser el lugar donde un médico aprende por primera vez a sentir un plano anatómico.
- El máster es el espacio para aprender
- Para construir la base
- Para repetir las técnicas
- Para ganar seguridad
El one-to-one es el lugar para afinar y especializarse.
En medicina estética la formación nunca termina
Cuando un médico termina el máster con una base sólida en todas las técnicas fundamentales —rinomodelación, labios, PRP, toxina botulínica, marcaje mandibular o mesoterapia— entonces puede seguir formándose todo lo que quiera.
Pero lo hará desde la seguridad. No desde la carencia. Porque en medicina estética la formación nunca termina. Pero la base tiene que ser fuerte.
Y eso es exactamente lo que defendemos.
Bienvenidos a Prouson
Dr. Felipe Schmitt

Dr. Felipe Schmitt
Desarrolla su actividad como cirujano plástico en Málaga y Marbella, combinando práctica quirúrgica privada con dirección académica en el ámbito de la medicina estética.
